¿Cómo se utilizan las células madre procedentes de sangre de cordón?

 

El primer trasplante de células madre procedentes de sangre de cordón se realizó en Francia en 1988 para ayudar a un niño que presentaba un trastorno hemático poco habitual conocido como Anemia de Fanconi.

En la actualidad se acepta la terapia con células madre como método para tratar muchas enfermedades.

La sangre de cordón se utiliza actualmente en el tratamiento de:

  • Trastornos relacionados con la sangre, como leucemia, anemia drepanocítica y talasemia (también conocida como hemoglobinopatías).
  • Algunos trastornos del sistema inmunitario.
  • Tesaurismosis como el síndrome de Hurler (una enfermedad hereditaria causada por la deficiencia de una enzima).

Los trasplantes de sangre de cordón pueden utilizarse como una alternativa a los trasplantes de médula ósea en el tratamiento de algunos trastornos. Principalmente se han obtenido buenos resultados en el tratamiento de pacientes jóvenes con trastornos sanguíneos.

En un trasplante de sangre de cordón se utilizan células madre sanguíneas en maduración para reemplazar las células enfermas con células nuevas y sanas, y para restaurar la sangre y el sistema inmunitario de un individuo. Las células nuevas deben coincidir lo máximo posible con las células propias del paciente para que el trasplante sea un éxito.

Las ventajas de un trasplante de sangre de cordón frente a un trasplante de médula ósea son:

  • Es más fácil encontrar un donante compatible de células madre procedentes de sangre de cordón que de médula ósea. La utilización de células madre procedentes de sangre de cordón reduce la probabilidad de que se produzca rechazo.
  • Hay menos retrasos en un trasplante de células madre procedentes de sangre de cordón si dicha sangre se ha almacenado para utilizarla por los familiares. Los trasplantes de médula ósea se retrasan inevitablemente debido a que es necesario todo un proceso de búsqueda y contacto con los posibles donantes.