El primer trasplante de células madre procedentes de sangre de cordón se realizó en Francia en 1988 para ayudar a un niño que presentaba un trastorno hemático poco habitual conocido como Anemia de Fanconi.
En la actualidad se acepta la terapia con células madre como método para tratar muchas enfermedades.
La sangre de cordón se utiliza actualmente en el tratamiento de:
Los trasplantes de sangre de cordón pueden utilizarse como una alternativa a los trasplantes de médula ósea en el tratamiento de algunos trastornos. Principalmente se han obtenido buenos resultados en el tratamiento de pacientes jóvenes con trastornos sanguíneos.
En un trasplante de sangre de cordón se utilizan células madre sanguíneas en maduración para reemplazar las células enfermas con células nuevas y sanas, y para restaurar la sangre y el sistema inmunitario de un individuo. Las células nuevas deben coincidir lo máximo posible con las células propias del paciente para que el trasplante sea un éxito.
Las ventajas de un trasplante de sangre de cordón frente a un trasplante de médula ósea son: